Los Beatles tenían mucho talento, pero supieron aprovecharlo al máximo practicando y practicando.
Después de escuchar machaconamente que el éxito sólo depende de uno mismo, ahora resulta que no es así, que es un proyecto colectivo. Esta es la teoría que defiende Malcolm Gladwell en su libro Fueras de serie.
Por qué unas personas tienen éxito y otras no (Editorial Taurus). Nadie, ni siquiera un genio, alcanza el éxito por sí solo. Y la ayuda que recibe se canaliza en dos vertientes: la oportunidad y la herencia, entendida como una suma del entorno socioeconómico y el legado cultural.
Es decir que cuándo y dónde se nace, a qué se dedican los padres, cuáles son las circunstancias educativas... tiene bastante importancia a la hora de alcanzar el éxito, según el autor. Pero desde luego nunca llegará sin trabajo duro.
Bill Gates o los Beatles no serían lo mismo sin el entorno que propició el descubrimiento de su don innato. Para empezar, “el éxito es talento más preparación”. Y cuanta más preparación y más práctica, más posibilidades de triunfar. Según el autor, existe una cifra mágica: diez mil horas. Eso es lo que hay que practicar para lograr ser el mejor. “La práctica no es lo que uno hace cuando es bueno, es lo que uno hace para volverse bueno”.
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